Silencio obliga a cambiar dinámica tradicional
Visitantes del Santuario de Guadalupe en Monterrey denunciaron que las autoridades prohibieron a los tradicionales merolicos utilizar sonido y micrófonos para promocionar su mercancía, una práctica arraigada desde hace décadas.
Usuarios en redes sociales reportaron que el ambiente luce “triste”, pues los vendedores permanecen sentados, sin animar a los asistentes como solían hacerlo.
Reportes ciudadanos alertan caída en ventas
De acuerdo con los testimonios difundidos, la falta de voces que anunciaban ofertas y productos afectó la interacción con el público y, presuntamente, redujo las ventas. “Ir a verlos es parte de la tradición”, escribió un usuario, mientras otro pidió apoyar a los comerciantes, quienes ahora “no pueden gritar ni usar sonido como en los viejos tiempos”.
Vendedores buscan sobrevivir pese a restricciones
Los comerciantes instalados frente a la Basílica explicaron que la prohibición deriva de nuevas reglas gubernamentales.
Ante ello, permanecen visibles, aunque sin los llamados característicos que durante años formaron parte de la experiencia de visitar el Santuario. Piden a la comunidad acudir y difundir su presencia para evitar un mayor impacto económico.
Un recinto con historia arquitectónica
El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, construido en 1978 por los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Antonio Elosúa Muguerza, destaca por su estructura totalmente de acero revestido con concreto.
Su diseño contemporáneo lo convierte en una obra singular en el norte del país, aunque pocos regiomontanos conocen su relevancia arquitectónica.
Un punto espiritual para miles de peregrinos
El Santuario —bendecido en 2002— ha sido un espacio de peregrinación para cientos de familias de Schoenstatt, quienes atribuyen al sitio innumerables gracias espirituales. Incluso, desde allí surgieron proyectos emblemáticos como el Colegio Monte Reina, además de vocaciones sacerdotales y laicales dentro del movimiento.



