Luego de 24 años de servicio como chofer de rutas urbanas, Edgar Díaz fue despedido de la ruta 38, donde se volvió ampliamente conocido entre los regiomontanos por decorar su unidad con temáticas alusivas a distintas festividades del año.
La salida del operador ocurrió tras un cambio de administración en el sistema Transregio, ahora operado por la empresa Tuesa, lo que provocó un giro drástico en su rutina diaria y en la forma en que sostenía a su familia.

El chofer que humanizó el transporte
Durante años, Edgar Díaz convirtió su camión en un espacio distinto dentro del transporte público de Monterrey.
Decoraba la unidad en fechas como Navidad, Día del Niño, Halloween, Día de Muertos, San Valentín y fiestas patrias, además de disfrazarse y regalar dulces o cacahuates a los pasajeros.
Decoraciones que se volvieron virales
Entre sus iniciativas más recordadas destacó la decoración de fiestas patrias con banderas, globos tricolores y música mexicana; Halloween, donde se caracterizó como “La Monja”; y Navidad, cuando se disfrazó de Santa Claus y regaló piñatas y dulces.
Para el Día del Niño, sus disfraces de Woody y Superman lo hicieron viral en redes sociales.

Tiempo y vocación detrás del volante
Díaz dedicaba entre ocho y diez horas de su tiempo personal para adornar la unidad, con el único objetivo de “sacar una sonrisa” a los usuarios y hacer más llevadero su trayecto diario.
Su iniciativa fue reconocida públicamente por Transregio, que en su momento destacó su creatividad y trato cercano.
La razón del despido
De acuerdo con el propio Edgar Díaz, la nueva administración decidió prescindir de sus servicios al considerar que las decoraciones y temáticas representaban una “mala imagen” para la ruta.

La decisión generó molestia entre usuarios, quienes lamentaron la salida de uno de los pocos operadores que aportaban empatía y cercanía.
Un nuevo comienzo fuera del camión
Tras el despido, Edgar Díaz aseguró que no tiene intención de volver a manejar rutas urbanas, ya que la experiencia lo marcó profundamente.
Actualmente trabaja como taxista, mientras su historia permanece viva entre quienes recuerdan al chofer que transformó trayectos cotidianos en momentos de alegría.



