Muchas personas creen que tener una tarjeta de crédito y no usarla es una estrategia eficaz para evitar deudas.
Sin embargo, esta práctica puede generar efectos negativos poco conocidos en el historial crediticio, ya que la falta de uso también influye en la relación que una persona mantiene con el Buró de Crédito.

Cómo funciona el Buró de Crédito
El Buró de Crédito es la entidad que recopila información sobre el comportamiento financiero de las personas: pagos, deudas, uso de líneas de crédito y actividad constante.
Con estos datos se construye el historial y el puntaje crediticio, indicadores que bancos y financieras utilizan para aprobar o rechazar préstamos, tarjetas o financiamientos.
La falta de actividad también afecta
Uno de los principales problemas de no usar una tarjeta es la ausencia de movimiento en el historial. Sin registros recientes de uso y pago, los sistemas de evaluación no cuentan con información actual para medir el comportamiento financiero, lo que puede provocar que el puntaje se estanque o incluso disminuya ligeramente.
El riesgo de cancelación por inactividad
Otro factor relevante es que las instituciones financieras pueden cancelar tarjetas que permanecen inactivas durante largos periodos.
Esta acción reduce la línea de crédito total disponible y afecta el nivel de utilización de crédito, un indicador clave que influye directamente en la percepción de riesgo del perfil financiero.
La pérdida de antigüedad crediticia
Cuando una tarjeta se cancela por falta de uso, también se pierde la antigüedad crediticia asociada a esa cuenta.
Este elemento es fundamental en el Buró de Crédito, ya que refleja la experiencia de una persona en el manejo de productos financieros, incluso si nunca registró atrasos.
Un obstáculo para quienes inician su historial
Para quienes comienzan su vida crediticia, no usar la tarjeta tampoco ayuda a construir un historial sólido.
La escasa información dificulta la aprobación de nuevos créditos y suele derivar en tasas de interés más altas por el mayor riesgo percibido.
La solución: uso responsable y estratégico
El impacto negativo puede evitarse fácilmente. No es necesario endeudarse: basta con usar la tarjeta de forma ocasional, pagar un servicio pequeño y liquidar el total a tiempo.
Así se genera actividad positiva, se protege el historial y se fortalecen las oportunidades financieras futuras.



