El jitomate se volvió un lujo para muchas familias. En mercados y verdulerías el kilo ya cuesta entre 35 y 60 pesos, y en supermercados ronda los 59.
Ante el golpe al bolsillo, hay quienes prefieren comprar solo dos o tres piezas, hacer caldillo con puré de caja o, de plano, dejar de cocinar platillos que lo lleven.
En un Mercado un comerciante cuenta que sus ventas han caído hasta 30%.
“Antes se llevaban un kilo o más; ahora medio kilo o solo para la sopa”, relata. La escena se repite: clientes preguntan el precio, hacen cuentas y toman lo mínimo.
Jocelyn Moreno, quien compra en la central de abasto, explica que ahora una caja le cuesta el doble o el triple que antes.
“Con lo que compraba dos, hoy apenas una”, dice. Aunque llegó a vender el kilo en 50 pesos, lo bajó a 34 cuando hubo una leve baja, pero sus clientes mayoristas ya no compran diez kilos, sino la mitad.
El pepino también se disparó: pasó de 20 a 50 pesos.
Los consumidores buscan alternativas. Rosa María Hernández compra jitomate más maduro y barato para molerlo y hacer salsas.
“Si me lo dan de 40 en 25, me conviene”, explica. Otros optan por reducir porciones o sustituir ingredientes.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció en conferencia en Palacio Nacional que desde marzo hubo un “ligero incremento” en productos como jitomate, papa y tomate, pero aseguró que se trabaja para mantener estable la canasta básica.
En tiendas del ISSSTE el kilo se ofrece en 19.90 pesos, aunque algunos clientes señalan que viene verde y la venta está limitada a dos bolsas por persona.
Mientras tanto, otros productos también pesan en el gasto: la milanesa de res ronda los 229 pesos el kilo, la molida de sirloin 239 y la chuleta de cerdo 119. Sin fecha clara para que bajen los precios, las familias siguen ajustando el menú… y las cuentas.



