Han pasado 15 años y el Subteniente de Infantería Jorge Alberto Tadeo Hernández sigue sin recibir una sentencia por los delitos de homicidio y tortura en un caso ligado a la lucha contra el narcotráfico en 2011.
Ahora, un juez federal ordenó que continúe su proceso dentro del Campo Militar 1-A, en la Ciudad de México, pero fuera de la prisión militar donde permanecía.
El juez Cuarto de Distrito en Materia Penal en Nuevo León, José Reynoso Castillo, autorizó que el militar saliera de la prisión militar, al señalar que hasta ahora no se ha demostrado su responsabilidad.
Sin embargo, la medida establece que no puede abandonar las instalaciones del Campo Militar 1-A, por lo que debe permanecer bajo resguardo.
Aunque dejó la celda, Tadeo Hernández asegura que en la práctica sigue preso.
Dice que no puede salir del Campo Militar 1-A, conocido como “General Álvaro Obregón”, ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo.
Además, afirma que ha solicitado ser asignado a labores administrativas dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional, pero no ha recibido respuesta.
“Me concedieron la medida cautelar especial, pero sigo en prisión militar, sólo que en el área exterior”, declaró.
Señala que desde hace meses recorre las oficinas militares para pedir que lo integren a actividades administrativas, algo que considera un derecho mientras su proceso continúa.
El militar enfrenta proceso desde abril de 2012 por la muerte y presunta tortura de Eduardo González, identificado como integrante de Los Zetas, a quien detuvo en Nuevo León en posesión de drogas y armas exclusivas del Ejército.
Los hechos ocurrieron durante el sexenio del expresidente Felipe Calderón, cuando las Fuerzas Armadas encabezaban operativos contra el crimen organizado.
Tadeo Hernández sostiene que su actuación respondió a la directiva oficial de combate al narcotráfico 2007-2012, la cual —asegura— no ha sido considerada como prueba en su defensa.
También cuestiona la actuación del Ministerio Público Militar que integró la carpeta en 2011, al afirmar que favoreció a supuestos testigos.
Mientras tanto, el proceso sigue abierto y sin una sentencia definitiva.



