A pocos días del arranque de la justa mundialista, Monterrey acelera los preparativos para recibir a miles de visitantes.
Sin embargo, lejos de los atractivos turísticos más conocidos, ha comenzado una estrategia que ha llamado la atención de vecinos y automovilistas: la colocación de muros, mallas y lonas para ocultar zonas consideradas visualmente desfavorables.
Durante un recorrido por avenidas clave como Constitución y Morones Prieto, se observó la instalación de barreras frente a asentamientos irregulares ubicados en Monterrey y Guadalupe.
El objetivo aparente es impedir que quienes circulen por estas vialidades tengan vista directa hacia viviendas construidas con materiales precarios.
Uno de los puntos donde más destaca esta intervención es la colonia Nuevo San Rafael, en Guadalupe.
Ahí se construyó un muro de concreto a lo largo de varias calles.
Aunque la estructura fue vandalizada con grafiti, posteriormente fue pintada y reforzada para permanecer de forma permanente.
Además, en distintos puntos de la ciudad se colocaron lonas gigantes con mensajes de bienvenida dirigidos a visitantes extranjeros.
Algunas de ellas incluso aparecen en idiomas como sueco y coreano, cubriendo sectores donde predominan viviendas de escasos recursos.
La estrategia también contempla la instalación de malla ciclónica cubierta con material verde para bloquear la vista de espacios abandonados o deteriorados. Uno de los casos más visibles se encuentra en una antigua estación de autobuses cercana al centro de Guadalupe, la cual quedó completamente cercada.
Un trabajador que participaba en estas labores señaló que el proyecto fue contratado por el Gobierno estatal y que los trabajos forman parte de los preparativos relacionados con el Mundial.
Las acciones incluyen cubrir curvas, lotes y sectores considerados poco atractivos para la imagen urbana.
La medida ha provocado opiniones divididas.
Mientras algunos consideran que mejorar la imagen de la ciudad es necesario ante un evento internacional de gran magnitud, otros cuestionan que se destinen esfuerzos a ocultar problemas sociales en lugar de atenderlos de fondo.
Con la llegada del Mundial, Monterrey busca mostrar su mejor cara al mundo.
Sin embargo, detrás de muros, mallas y coloridas lonas permanece abierto el debate sobre si estas acciones representan una mejora urbana real o simplemente una forma de esconder una realidad que continúa presente.



