Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán detuvieron al director de la Policía Municipal de Ecuandureo, Jorge Andrés “N”, junto con 10 oficiales más, por presuntamente colaborar con el grupo criminal que encabezaba Rubén Oseguera Cervantes, fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La captura ocurrió en pleno operativo de la Guardia Civil, tras los disturbios generados por el abatimiento del capo.
Operativo tras narcobloqueos
La detención se dio mientras fuerzas estatales recorrían la zona donde grupos delictivos realizaron quemas de vehículos y bloqueos carreteros como reacción a la muerte de “El Mencho”.

Sobre la calle Lázaro Cárdenas, los agentes interceptaron dos vehículos con hombres armados, encapuchados y sin insignias oficiales.
Uno de los ocupantes se identificó como el director de Seguridad Pública Municipal.
Sin embargo, al revisar las unidades, los agentes encontraron droga, insignias del CJNG y varios teléfonos celulares.
De acuerdo con la SSP, los detenidos utilizaban un grupo de WhatsApp para filtrar información operativa, compartir recorridos y alertar sobre la movilización de fuerzas estatales y federales.

Los 11 arrestados —10 originarios de Jalisco y uno de Ecuandureo— quedaron a disposición de la Unidad de Asuntos Especiales de la Fiscalía General del Estado, que definirá su situación jurídica.
Las autoridades investigan si estos elementos participaron directamente en los narcobloqueos, la quema de vehículos y ataques contra corporaciones estatales y federales.
Bajo órdenes del “Tío Lako”
Fuentes federales señalaron que el director y sus oficiales operaban bajo las órdenes de Heraclio Guerrero Martínez, alias “El Tío Lako”, identificado como líder de una facción clave del CJNG.

Las investigaciones apuntan a que no sería la única corporación municipal infiltrada, pues otras también estarían bajo su influencia.
Guerrero Martínez es señalado como presunto responsable del secuestro y asesinato de la alcaldesa de Cotija, Yolanda Sánchez Figueroa, además de ser considerado uno de los principales generadores de violencia en la región.
Junto con sus sobrinos, entre ellos Adrián Alonso Guerrero Covarrubias, controla zonas de Michoacán, Jalisco y Zacatecas.
Incluso, se le relaciona con el derribo de un helicóptero militar en 2015 en Ocotlán, donde murieron 20 elementos federales.



