La Selección de Japón llegó a Monterrey el pasado 2 de junio para realizar una concentración previa al Mundial 2026.
Todo estaba listo para que los llamados Samuráis Azules entrenaran en el Centro de Entrenamiento Tigres (CET), instalaciones que contaban con aprobación de la FIFA.
Sin embargo, los planes cambiaron cuando el cuerpo técnico encabezado por Hajime Moriyasu inspeccionó el terreno de juego y encontró que el césped no cumplía con las condiciones necesarias para una preparación de alto rendimiento.
La situación generó preocupación al interior de la delegación, que incluso llegó a considerar abandonar la ciudad.
De acuerdo con reportes, semanas antes Tigres había cerrado una de las canchas del CET para realizar trabajos de renovación y sembrar un nuevo tipo de pasto.
Esto provocó que la otra superficie absorbiera toda la carga de entrenamientos, especialmente durante la participación del club en la final de la Concacaf Champions Cup.
Aunque se utilizaron procesos certificados y productos especializados, el crecimiento natural del césped, combinado con las altas temperaturas registradas en Monterrey, impidió que la cancha alcanzara las condiciones óptimas en el tiempo esperado.
Ante la urgencia, la delegación japonesa solicitó apoyo a Rayados para utilizar las instalaciones de El Barrial, complejo deportivo reconocido por la calidad de sus campos y previamente avalado por la FIFA. La respuesta fue inmediata y favorable.
Desde este jueves, Japón entrena en El Barrial junto a la Selección de Túnez, que también utiliza el complejo.
Los asiáticos permanecerán en Monterrey hasta el 7 de junio antes de trasladarse a Nashville, Tennessee, donde establecerán su campamento base rumbo a la Copa del Mundo.



