Ocho personas murieron en Sonora y al menos tres más resultaron afectadas tras aplicarse sueros vitaminados.
El caso encendió las alertas sanitarias en todo el país, ya que estos tratamientos se ofrecen como “refuerzos” para la salud sin contar, en muchos casos, con respaldo científico.
Durante la conferencia del 7 de abril, el secretario de Salud, David Kershenobich, informó que los primeros estudios apuntan a una posible contaminación bacteriana en los sueros.
Los pacientes presentaron un deterioro rápido, con síntomas graves en cuestión de días.
Los análisis clínicos detectaron niveles altos de glóbulos blancos y problemas en la coagulación, señales asociadas a sepsis, una reacción extrema del cuerpo ante una infección. Esto refuerza la hipótesis de que los sueros estaban contaminados.
Además, se descubrió que los productos no solo contenían vitaminas, sino también sustancias promocionadas como “células madre”, cuya efectividad fue descartada por las autoridades sanitarias.
La clínica donde se aplicaban los tratamientos fue cerrada, aunque tenía permisos.
Sin embargo, se detectó que muchos sueros también se preparaban y administraban a domicilio, fuera de supervisión oficial.
La Fiscalía de Sonora emitió orden de aprehensión contra el médico Maximiliano “N”, señalado como presunto responsable.
Se le investiga por posibles delitos de homicidio doloso y mala práctica médica.
Las autoridades, en coordinación con Cofepris, continúan analizando las muestras para determinar el origen exacto de la contaminación.
También hicieron un llamado a evitar este tipo de terapias sin respaldo médico.
Especialistas advierten que las vitaminas por vía intravenosa no ofrecen beneficios comprobados en personas sanas y pueden representar riesgos graves si no se controlan adecuadamente.
El caso podría convertirse en uno de los más graves en México relacionados con tratamientos alternativos.



