Desde hace unos días, el nombre de Livia Brito volvió a ocupar titulares tras confirmarse su vinculación a proceso en la Ciudad de México.
El caso marca un giro relevante en su trayectoria pública, luego de que un magistrado revocara el auto de no vinculación que previamente la favorecía.
El periodista Carlos Jiménez informó que la autoridad judicial ordenó procesarla formalmente por el presunto delito de falsedad de declaraciones. La decisión reactiva un expediente que permanecía en disputa legal y coloca nuevamente a la actriz en el centro del debate mediático.
La denuncia fue presentada en 2024 por el fotógrafo Ernesto Zepeda y su abogada Angela Frias, derivada de un altercado ocurrido en junio de 2020 en playas de Cancún, Quintana Roo.
El paparazzi sostiene que sufrió agresiones físicas y daños materiales durante el incidente.
Mientras los reflectores apuntan a los juzgados capitalinos, Brito mantiene actividad constante en redes sociales.
En días recientes publicó un video promocional en su cuenta oficial de Instagram, donde aparece practicando yoga y enviando un mensaje por el Día de San Valentín a sus seguidores, a quienes llamó “bebés aLIVIAnados”.
En el material audiovisual, la actriz luce un conjunto deportivo de una firma internacional y proyecta una actitud serena.
Su publicación generó reacciones divididas entre quienes respaldan su postura y quienes cuestionan la oportunidad del mensaje en medio del proceso judicial.
Desde el punto de vista jurídico, la vinculación a proceso no constituye una sentencia condenatoria.
Esta resolución permite al juez continuar con la etapa de investigación complementaria, desahogar pruebas y valorar los indicios presentados por la parte acusadora.
En la siguiente audiencia, el órgano jurisdiccional evaluará los elementos aportados por el denunciante, mientras la defensa de la actriz presentará argumentos para desvirtuar los señalamientos.
La investigación continuará bajo supervisión judicial, manteniendo a Livia Brito bajo la lupa del sistema penal mexicano.



