Perros y gatos robóticos se han convertido en compañeros de adultos mayores en un hogar de Maryland. Cerca de 80 dispositivos participan en una iniciativa que busca ofrecer compañía y despertar recuerdos vinculados con animales que los residentes tuvieron en otras etapas de su vida.

El detalle que distingue estas mascotas de un peluche es la respuesta. En modelos estudiados para este tipo de acompañamiento, las caricias pueden producir movimientos y sonidos, de modo que la persona recibe una reacción durante el contacto.
Qué encontró el estudio sobre mascotas robóticas
Una investigación piloto de la Universidad de Pittsburgh, difundida el 29 de septiembre de 2026, estudió a 50 adultos mayores y sus cuidadores familiares en el condado de Allegheny. La mitad recibió una mascota robótica al inicio y la otra mitad al finalizar aproximadamente cuatro semanas.
Los cuidadores reportaron un aumento de emociones positivas entre quienes recibieron el dispositivo, en comparación con el grupo de control. El estudio no encontró una diferencia significativa en emociones negativas y no corresponde al programa de Maryland: son experiencias distintas.
EN FOCO
El estudio piloto encontró cambios en emociones positivas; su muestra pequeña limita las conclusiones.
Los propios investigadores señalaron límites importantes: la muestra fue pequeña, los reportes provinieron de cuidadores y no se sabe con precisión qué produjo el cambio. El interés está en la oportunidad de interacción que abre el dispositivo, sin atribuirle una capacidad demostrada para curar enfermedades o reemplazar los vínculos humanos.



