La espera terminó. La estrella del pop Taylor Swift y el jugador de la NFL Travis Kelce se convirtieron en marido y mujer tras celebrar una fastuosa boda en el emblemático Madison Square Garden, en Nueva York.
La unión fue confirmada oficialmente por la representante de la cantante, Tree Paine, poniendo fin a meses de rumores sobre el esperado enlace.
Alrededor de mil invitados asistieron a la ceremonia, considerada por muchos como una de las bodas más importantes del año.
El actor Adam Sandler, amigo cercano de la pareja, fue el encargado de oficiar tanto la ceremonia civil como la religiosa. La celebración reunió a familiares, amigos y figuras del entretenimiento y del deporte bajo un fuerte dispositivo de seguridad.
Una boda que rompió tradiciones
Los ahora esposos decidieron dejar atrás algunas costumbres típicas de las bodas estadounidenses.
No hubo damas de honor ni padrinos tradicionales. En su lugar, Austin Swift, hermano de la cantante, fungió como “hombre de honor”, mientras que Jason Kelce, hermano del novio, desempeñó el papel de “best man”.
El vestuario también llamó la atención. Taylor Swift caminó al altar con un vestido exclusivo de Christian Dior, diseñado por Jonathan Anderson, acompañado por zapatos personalizados de Christian Louboutin y joyas de Cartier.
Travis Kelce vistió un traje de la misma casa de moda, manteniendo una imagen elegante que acaparó los reflectores.
La pareja consolidó una relación que comenzó en 2023 y que rápidamente se convirtió en una de las más mediáticas del mundo del espectáculo y del deporte.
Con esta boda, Taylor Swift y Travis Kelce escribieron un nuevo capítulo en su historia de amor frente a cientos de invitados y millones de seguidores que celebraron la noticia desde distintos países.



