La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) afirmó que México tiene una oportunidad concreta para convertirse en un jugador relevante dentro de la industria global de semiconductores.
No obstante, advirtió que para capitalizarla debe reducir trabas burocráticas, atraer inversión y fortalecer la formación de talento especializado.
Durante la presentación del informe Promoviendo el Desarrollo del Ecosistema de Semiconductores en México, el secretario general Matthias Cormann destacó que el país cuenta con una base sólida de ingenieros y una integración estratégica con América del Norte, pero alertó que sin una estrategia industrial clara México podría rezagarse en un sector determinante para la economía tecnológica.
La OCDE subrayó que México registra un porcentaje de graduados en ingeniería superior al promedio de los países miembros.
Sin embargo, solo el 16% de los jóvenes entre 15 y 19 años cursa programas técnicos vinculados al sector, frente al 23% promedio de la organización.
El organismo recomendó ampliar la matrícula técnica y reforzar la enseñanza de matemáticas y ciencias desde niveles básicos.
También pidió una coordinación estrecha entre academia e industria para alinear planes de estudio con las necesidades reales de la cadena de valor de los semiconductores.
El informe identificó la tramitología como uno de los principales obstáculos para atraer capital.
Los procesos de importación de insumos especializados resultan complejos y costosos, lo que retrasa decisiones estratégicas de inversión.
Entre las propuestas figura la creación de una ventanilla única y la ampliación de esquemas como el Servicio de Administración Tributaria mediante programas similares al Operador Económico Autorizado, con el objetivo de agilizar procesos y ofrecer certidumbre regulatoria.
La OCDE insistió en que México debe apostar por investigación y desarrollo para escalar en la cadena de valor.
Propuso incentivos fiscales para la adquisición de equipos especializados, fortalecimiento de la protección de la propiedad intelectual y alianzas estratégicas entre universidades y empresas.
El objetivo es que el país no solo produzca chips de tecnología “legacy”, utilizados en electrodomésticos y aplicaciones industriales, sino que también avance hacia diseños más complejos y de mayor valor agregado.
La cercanía con Estados Unidos y Canadá representa una ventaja estructural.
Estados como Arizona han recibido inversiones multimillonarias en semiconductores y electromovilidad, lo que podría generar un efecto de arrastre para México en los próximos 10 a 15 años.
Aprovechar esa integración regional permitiría atraer proyectos complementarios y consolidar un ecosistema competitivo en América del Norte.
El gobierno mexicano anunció que elaborará un estudio de vocaciones productivas para identificar sectores estratégicos, con los semiconductores como prioridad.
La OCDE consideró que, si se aplican sus recomendaciones, México podría desempeñar un papel clave en la diversificación de cadenas de suministro globales.



