Una ventosa adherida a la frente y una cuerda bastan para organizar uno de los juegos más peculiares de Japón. En Tsuruta, Aomori, un club de hombres calvos convirtió esa competencia en una forma de reunirse y celebrar con humor una característica que suele provocar inseguridad.

El portal turístico del municipio sitúa el origen del grupo en 1989. Su propuesta fue reunir a personas con poco cabello y transformar la calvicie en un motivo de convivencia, con juegos y actividades diseñados alrededor de sus integrantes.
Cómo funciona el concurso de calvos en Japón
En el desafío de las ventosas, dos participantes tiran de una cuerda para enfrentar la adherencia de los objetos colocados en sus frentes. La descripción del club señala que los competidores ajustan la fuerza e incluso preparan la superficie como parte de su estrategia.
Los encuentros incluyen otras dinámicas, como intentar reconocer a una persona por la parte superior de su cabeza. Las reuniones tradicionales se vinculan con la fecha de fundación, el 22 de febrero, y con la luna de mediados de otoño.
EN FOCO
El club nació en 1989. La ventosa y la cuerda son parte de una tradición de convivencia.
La historia resulta singular por la forma en que sus miembros construyeron una celebración compartida. El ingenio de los juegos permite que la característica física sea parte de la diversión elegida por los propios participantes, sin presentar una vieja tradición como un concurso recién creado.



