En Moscú, las calabazas gigantes tuvieron un destino inesperado: convertirse en pequeñas embarcaciones. Participantes disfrazados las utilizaron en una regata del festival Batalla de Gigantes, con ejemplares cuyo peso superaba las mil libras, equivalentes a más de 450 kilogramos.

La escena reunió dos desafíos distintos. Primero estuvo el cultivo de un fruto de dimensiones extraordinarias; después, la transformación de esa calabaza en un recipiente capaz de transportar a una persona sobre el agua.
De la cosecha a la regata de calabazas gigantes
La organización del festival anunció su edición de otoño del 10 al 27 de septiembre de 2026. El programa combinó la exhibición de cosechas gigantes con actividades culinarias, tallado de vegetales y un desfile de disfraces sobre el agua.
El concurso agrícola incluye productos como calabazas, sandías, cebollas, zanahorias y tomates. En ese contexto, la regata ofreció una forma de mostrar los frutos que iba más allá del pesaje o de observarlos en una exposición.
EN FOCO
Los frutos superaban las mil libras: más de 450 kilogramos antes de convertirse en embarcaciones.
La curiosidad está en el cambio de uso: algo que suele terminar en la cocina se vuelve, por un momento, una embarcación. Los disfraces añadieron espectáculo a una carrera cuya imagen principal ya era extraordinaria, con competidores remando dentro de una calabaza.



